31. Capítulo: Enjaulada

Blanco, el color de las nubes, luz, exceso de luz torturando mis ojos. Me cuesta acostumbrarme al entorno encandilando. Es demasiado, uso mis manos como vicera, termino cubriendo mis ojos por completo. Parpadeo bruscamente, accediendo a la idea de estar viva. La habitación parece de hospital, ¿estoy en una? 

Los recuerdos regresan en hilo, de forma bestial, mis latidos se aceleran provocando un terrible pitido, el sonido viene de la máquina a mi lado. Avisto a una mujer

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