Isla estaba terminando de revisar un proyecto cuando Mattia llamó a la puerta de su oficina y entró.
—¿Estás lista?
Por un instante, se sintió confundida. Entonces, miró la hora en la pantalla de su computadora y se dio cuenta de que ya era la hora del almuerzo, había estado demasiado enfocada en el trabajo que ni siquiera se había dado cuenta del tiempo.
—Necesito unos segundos, por favor.
—Tómate tu tiempo.
Isla regresó su atención al documento en su computadora para guardar el avance.
—Lamen