Horatio se inclinó ligeramente hacia adelante y miró por el espejo retrovisor del conductor.
—¿Cuál es? —preguntó.
—Coche negro, un par de autos por detrás de nosotros.
Encontró el auto del que su guardaespaldas le hablaba.
—¿Estás seguro?
—Aun no, pero vamos a confirmarlo en breve.
El hombre condujo por otra cuadra y se detuvo a un lado de la pista. Luego se giró a hacia su copiloto y le hizo un gesto con la cabeza. Este se bajó del coche y fingió revisar las ruedas.
—Se detuvo —informó