Capítulo : Silencios y Preocupaciones
El aula estaba llena de murmullos cuando Verónica entró. Saludó con una sonrisa a algunos compañeros y buscó a Ismael con la mirada. Lo encontró sentado en su lugar de siempre, pero algo en su postura la alertó de inmediato. No hablaba con nadie, tenía los brazos cruzados y miraba fijamente su cuaderno sin siquiera tomar notas. Su expresión era tensa, como si estuviera molesto con el mundo entero.
Verónica se sentó a su lado con cuidado.
—Buenos días,