Mundo ficciónIniciar sesiónMirian desde la distancia observó a su hija y con lentitud se acercó a ella.
— ¿Qué tienes? — le preguntó al ver sus ojos enrojecidos lo que denotaba que estaba llorando.
Con el rostro compungido la hija miró a la mujer que era su razón de mantenerse ahí, prisionera.
— Ma







