62. Venga lo que venga
Ximena
Klaus no decía nada, mantenía la mirada fija en el suelo y eso me mataba, ni siquiera podía imaginar en lo que estaba pensando, quizá creerá que todo este tiempo a mi lado no ha sido más que una pérdida de tiempo, que yo no valgo tanto como él pensaba, ya imagino lo peor, pero yo no podía quedarme en silencio por más tiempo.
—Si quieres irte después de esto lo entiendo, no te culparía —hay cierto dolor en su mirada cuando me mira—. Te dije que estaba rota, si quieres irte, hazlo.
—Est