56. Es la vida que elegimos
Nick
Aún puedo notar lo tenso que está Klaus, no ha querido darse la vuelta quizá para no encontrarse con los cuerpos, toma las bolsas de Yex con cuidado y las saca de ahí.
—Era necesario —hablo ayudándolo y saliendo de ahí.
No me dice nada, permanece callado detrás de mí y creo que vuelve a respirar cuando subimos al auto, guardamos en un cofre especial el Yex, no queremos arriesgarnos a que restos de droga queden por el auto.
Incluso eso en el aire podría causar nuestra muerte, habrá que