PLACER DOLOROSO.
Narra Charlotte.
Lo observé con suficientes ganas de aclararle, que no soy una de sus servidoras en quien va a mandar así, no más, solo por ser mi esposo, pues en medio de todo no he olvidado mi norte, sigo siendo una mujer que no es mangoneada. El amarlo no significa que deba aceptar con cabeza agachada todos sus mandatos. Sin embargo, no dije nada, para no romper el momento sexual y más porque necesito convencerlo de que todo estará bien y empezando una di