Con mucha dificultad, Guerra logró sacar a Tania, a Lucas y a varios de sus compañeros del cuartel militar. Los oficiales no querían dejarla salir hasta no verificar las historias que los sobrevivientes a la catástrofe les habían relatado.
Lo ayudó la intervención de un diplomático de gran peso político en la región, que medió frente a los generales y coroneles que se negaban al traslado.
Los llevó en helicóptero a una finca propiedad de un amigo en el estado Miranda, muy cerca de Caracas. Allí