Los sonidos armoniosos de los pájaros la despertaron. Una luz tenue entraba por la ventana abierta, acompañada de una brisa cálida y agradable. Se movió en la cama sintiéndose a gusto en ese colchón mullido. Sonrió mientras se restregaba como un gatito, bajo unas sábanas de seda.
De pronto, un ramalazo de cordura le abrió el entendimiento. ¿Dónde demonios estaba?
Sus ojos se abrieron de par en par para observar con recelo la habitación de paredes de madera. Afuera se escuchaban sonidos selvátic