CAPITULO 93: LIMBO.
—¿Estás seguro?
Cuestionó con tono preocupado y derrotada Raquel.
Quería pensar que lo que me dijo Carlos una noche antes se trataba de un error que cambiara por la mañana, pero todo seguía igual... Tristemente, exactamente igual, no era un error, era una horrible realidad.
—Sí, lo siento mucho, sé que no es la noticia que esperabas escuchar, pero aun así, a pesar de esto aún no hemos perdido, no se ha muerto la esperanza.
—Detener las actividades de la empresa ¿No es haber perdido?
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