CAPITULO 64: NO SIEMPRE SE GANA.
Rodeó mi cintura y aunque yo había decidido permanecer abrazada a él, sentí un sentimiento agridulce al pensar que después de ese pequeño momento quizás no volvería a tener esa oportunidad.
Pilar haló a Raquel sutilmente para continuar con el partido, haciendo que Alexander, Raquel y Aurora se separaran.
Aunque Aurora también nos abrazaba, en ese momento sentí como si solo fuéramos él y yo.
Al retomar el partido tratamos que no nos metieran un gol y con mucho esfuerzo lo logramos.
El sonido