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Los niños ya estaban en la cama cuando salieron al fin, regresarían en la madrugada casi, así que Constance cuidaría de ellos.

Subieron a los asientos traseros de una limosina que August había contratado para esa noche, y sonrojada, Tess miró el interior con ojos grandes de asombro. August destapó la champaña y mientras el auto echaba a andar tan suavemente como si fuera sobre rieles, Tess no pudo evitar sentirse tan emocionada qu

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