Capítulo 123.
Después de un día completamente agotador, Luciana llega a la habitación de la que no desea salir jamás.
A la de su amada Andrea.
Sí, desde el primer momento en que la miró supo que ese sería su nombre, en honor de su amado padre.
— Mi pequeña Andrea — Dijo Luciana al mismo tiempo que la tomaba en sus brazos, tenía muchas horas que compensar de amor y cariño. — Eres una parte tan grande de amor que siento que no puedo soportarlo, gracias por regresar a mi lado, gracias por ser tan especial y la