Capítulo 95
Camila acababa de subir a su carro cuando alguien abrió la puerta del copiloto y se sentó a su lado.

Estaba tan absorta en sus pensamientos que se sobresaltó.

Solo se relajó un poco al reconocer a Héctor.

Él se inclinó hacia ella deliberadamente, acortando la distancia.

Buscó su mirada desde abajo y, de pronto, sonrió.

—¿Tan aterrador soy que ni siquiera te atreves a mirarme? ¿O será que te da vergüenza?

Camila no tenía ánimo para sus bromas.

—Tengo cosas que hacer. Bájate, por favor.

Héctor no
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