Mundo de ficçãoIniciar sessãoSantiago besó la mano de Victoria y tomó un mechón de su cabello para colocarlo detrás de su oreja.
—¿Te puedo llamar Dinora? O ¿Prefieres que te llame señora o suegra? Eres todavía muy joven.
—¡Oh claro, Dinora está bien! Todavía no tengo edad como para ser madre de Victoria.
—Es exactamente lo que pensé, Tory, mi amor, cuando me hablaste de tu madrastra, no me dijiste qu







