El silencio se apoderó de la escena, con todas las miradas concentradas en Ana y Mateo. Ana bajó la vista hacia el cheque mientras Mateo continuaba: —¿No es dinero lo que quieres? ¡Tómalo y lárgate con tu supuesta amiga! —Después del incidente en la mansión, Mateo sentía un profundo desprecio por Ana, y solo ver su rostro hacía que su ira se encendiera instantáneamente.
Los murmullos de la multitud iban y venían, pero Ana los ignoraba. Se agachó para recoger el cheque, y Lucía se alarmó: —Ana...