En la pantalla había una larga presentación. Ana la revisó superficialmente, captando la información más llamativa.
Gastos compartidos después del matrimonio.
Solo con ese punto, ¿había algo más que considerar?
—¿Esto es realmente una cita matrimonial o está buscando compañero de piso? —preguntó de repente Ana.
Era terapeuta de relaciones, aunque a veces la confundían con una casamentera. Al principio solía explicar la diferencia, pero cuando vio que pagaban bien, decidió aceptarlo de inmediato.