—¡Ana! Vamos, está por comenzar...
A su derecha estaba el control de entradas.
Ana y Tadeo se colocaron al final de la fila, rodeados de rostros desconocidos.
Tadeo parloteaba emocionado explicándole sobre los equipos de carreras, cada vez más entusiasmado.
Ana escuchaba tranquilamente, interviniendo ocasionalmente, lo que hacía que el joven sintiera que había encontrado a alguien que realmente lo entendía.
Pasaron el control de entradas y atravesaron un pasillo oscuro.
Las paredes a ambos lados