La mirada de Mariana se posó en la espalda de Ana, con sus emociones ocultas en su interior, sin que su exterior mostrara ninguna fisura.
Su nivel estaba muy por encima del de Isabella.
—Oye, te estoy hablando a ti. ¿No has oído que Mariana te está haciendo una pregunta? No te conozco, ¿quién te ha dado permiso para entrar?
Acostumbrada a ser una seguidora, la situación presente era una oportunidad perfecta para ganarse el favor de Mariana.
Mientras hablaba, se acercó para agarrar el brazo de An