Ana y Mariana se encontraron cara a cara.
El rostro de esta última mostraba una expresión terrible, y en su mirada brillaba una evidente hostilidad.
—Mariana, ¿qué haces aquí? —preguntó Tadeo sorprendido.
Al ver el rostro inocente y apuesto del joven, Mariana sintió una inexplicable irritación.
Suprimió esta sensación y respondió con tono frío:
—Aproveché para comer con Paula y los demás.
Luego preguntó:
—Te llamé por teléfono, ¿por qué no contestaste?
Mariana no se atrevía a cuestionar a Gabrie