LA EMPRESA DE ADRIÁN.
—Amigo que se siente estar de nuevo sentado en la silla de la presidencia de la empresa.
—Es algo inexplicable, no te imaginas como añoraba esto.
—Bueno de nuevo en tu puesto, espero que está vez sea hasta que estemos viejitos y le dejemos las sillas a nuestros hijos.
—Eso espero mi hermano, vamos a ver quién de los dos se estrena primero, yo sueño con un hijo varón muy parecido a mí.
—Yo por ahora no sueño con nada y mucho menos con hijos.
—A