Mundo de ficçãoIniciar sessãoSantiago optó por vestir sus típicas ropas andrajosas y calzar sus zapatillas manchadas con pintura y algunas cosas más. No estaba seguro qué cosa era lo que lo condujo hasta la casa de cierta muchachita, tal vez fue la charla que tuvo con las dos mujeres hace una hora atrás o quizás el hecho de que era un completo tonto por condenarse a creer en una mentira. Lo que fuese que sea, él estaba ahí, parado en medio de la vereda con la mirada







