Mundo de ficçãoIniciar sessãoMe apoyo en la pared para poder caminar. Maldigo que el pasillo sea tan largo, pero deseo irme a casa. No me gusta el olor a hierbas medicinales, que no son aromáticas. Me estremezco. El invierno nos azota más fuerte que en otros años. Contemplo el final del camino agotada, con las ganas irrefutables de echarme una siesta y me detengo con la nariz arrugada. No hay nadie más por aquí. Examino las puertas entreabiertas; detrás de ellas hallo ciertos gua







