"Cuando estás tan acostumbrado a que las cosas que pasan sean malas cualquier pequeño buen detalle puede llegar a ser la cosa más maravillosa del mundo"
Corrí junto al chico hasta la cubierta del barco quedándome boquiabierta. No me lo podía creer, aquella imagen que antes era algo imposible, una fantasía, la tenía frente a mí.
—¡Llegaste! Ven, agárrate fuerte, que se puede mover mucho —gritó Osmon, agarrándose de la barandilla con una mano y la otra extendiéndola hacia mí.