¡Dolor!
Eso es lo que siento cuando abro los ojos, la cabeza me da vueltas durante unos segundos, los ojos me arden acostumbrándose a permanecer abiertos después de estar cerrados durante tanto tiempo, muevo los brazos y las piernas comprobando cada centímetro de mi cuerpo.
Tras comprobar que mi cuerpo está completamente curado, me siento en el suelo de tierra y arbustos y empiezo a observar el lugar en el que me encuentro.
Sé que estoy en el bosque oscuro, pero no sé exactamente dónde, y