Mucho más tarde, mientras estaba tumbada en medio de una pacífica saciedad, Allegra frotó la mejilla amorosamente contra el pecho de él y pensó en lo feliz que era cuando estaban juntos. Mientras tanto Dante le acariciaba el cabello.
— Prepararé algo de comer, me sorprendió encontrar tanta comida en la casa exclamó Allegra.
— Quiero que te alimentes y tu no gastas dinero así que le pedí a mi ama de llaves, la señora Grenwhit que se ocupará ya que te niegas a tener empleados.
— Yo puedo limpiar