El orgasmo explotó sin previo aviso. El placer era tan abrumador que apenas podía mantenerse en pie y murmuró su nombre, agarrándose con fuerza de los hombros de él mientras volvía a la tierra. Apenas lo había hecho cuando Dante la tomó en brazos y la dejó sobre la cama. Allegra había perdido los zapatos por el camino y se sentó para verlo desnudarse, para admirar los músculos que sólo había sentido hasta entonces bajo los dedos. Dante sacó una caja de preservativos de su bolsillo y lo dejo sob