OTRO DÍA, OTRO PROBLEMA
La reunión terminó en aproximadamente una hora, me preocupaba que tomara la mayor parte del día, especialmente porque al élder Mathew le gustaba tomarse su tiempo cuando hacía deliberaciones. Él se aseguraría de que repasáramos un tema una y otra vez hasta que te aburrieras y te pusieras nerviosa.
Fue un milagro que no se detuviera demasiado tiempo en ningún tema. Los ancianos se fueron tan pronto como terminó la reunión e insistí en acompañarlos al menos hasta la puerta