Capítulo 76. El tiro por la culata.
La tenue luz de la noche envolvió el imponente Museo Nacional, donde el príncipe Arthur esperaba impaciente. La limusina había cumplido su misión de llevar a Blair hasta el centro de la elegante velada. Entre la distinguida multitud de amantes del arte que elogiaban las obras expuestas, Arthur se movía con discreción. Sin embargo, su corazón latía con fuerza ante la inminente reunión con ella. La joven, con su belleza y escepticismo intactos, se había reconciliado con Oliver, lo que complicaba