Capítulo 42. La mía famiglia
Alina
Arrugo el papel entre mis manos y estoy por enviar todo al carajo, cuando Leonardo comienza a llorar en brazos de Chiara; lo tomo para intentar calmarlo, pero al verlo mi cuerpo encuentra la calma que necesito para pensar con claridad. Debo hablar con Luka, sin importar lo que ese informe diga, necesito escuchar lo que tiene para decir.
No soy una mujer irracional, ya no más. Los errores que he cometido en nombre de la impulsividad me han enseñado que a veces hasta las cosas más desagrada