Capítulo 50. Guerra
Alina
La declaración de Alonzo me golpea justo en la conciencia, pues, aunque es reconfortante saber que soy bienvenida en su familia, mi mente recuerda que, en realidad, ya no es así; pero él no necesita saber eso ¿cierto?, no ahora por lo menos. No cuando se encuentra organizando a sus soldados para ir a la batalla y poder rescatar a “mi esposo” de las garras de esa odiosa mujer.
Le he contado todo lo que sé: en dónde exactamente lo tienen, cuántos hombres lo están custodiando, por cuál entra