Salí del vestidor con la mayor potencia del mundo por lo que había pasado. Me daba coraje no poder tener control en la situación con Richard, era un imbécil por amenazar con hacerle daño a mi padre, mi punto más débil.
Tenía que admitir que había jugado muy bien al dar justo ahí. En cuanto salí, me percaté que mis compañeros no estaban así me adentré en el pasillo por donde habíamos entrado antes. Caminé, sosteniendo mi pecho con firmeza para calmar mi respiración, porque mis latidos aumentaron