Hay amores que no fracasan.
Simplemente llegan antes de que las personas estén listas para sostenerlos.
Asli y Brandon no se rompieron por falta de sentimientos.
Se rompieron porque amar, a veces, no basta cuando el mundo exige más de lo que dos personas pueden dar sin perderse a sí mismas.
El tiempo pasó.
No como ellos imaginaron.
No como lo prometieron en sus silencios ni en sus cuerpos entrelazados.
Pasó de la única forma posible: separándolos.
Asli regresó a Madrid con una maleta más ligera