DESPUÉS DE LA CULPA
[ASLI]
—Maldita sea… —murmuro otra vez, esta vez sin fuerza, sin rabia, solo con ese cansancio que se queda clavado en el pecho.
Apoyo ambas manos sobre la encimera del baño y bajo la cabeza. El espejo me devuelve una imagen que no reconozco del todo: el maquillaje impecable, el peinado intacto, el vestido perfecto… y los ojos de una mujer que acaba de cruzar una línea que juró no volver a pisar.
No fue solo el sexo. Nunca lo es.
Fue su mirada después. Fue la forma en la que