BRENIN
Dos día, ya habían pasado dos días desde que comenzamos a buscar y no dábamos con nada.
Antón no ha querido devolverme el control desde que se lo cedí cuando llegamos a los límites de las tierras reales y no tenía problemas con ello, porque sabía que él haria todo lo posible por dar con nuestra pelirroja.
–¿Crees que estemos aunque sea remotamente cerca de ella? –pregunté.
–No lo sé, eso espero… siento que hemos recorrido los mismos lugares.
Alzo la pata derecha y restregó la bufanda de