AURORA
1 mes después.
–Aurora podrías venir por favor.
La voz de la directora me hizo alzar la cabeza de mi libro.
–Claro –respondí ordenando mis cosas–. ¿sucedió algo?
–Nada de que preocuparse, solamente requieren de tu atención.
Fruncí el ceño, pero no la refute. Una vez guardé mis cosas me puse de pie y la seguí de cerca mientras salíamos de la pequeña biblioteca que había en el recinto.
–¿Alguien tuvo alguna queja? –volví a preguntar con nervios.
Había avanzado en mi curso de obstetricia y