—¡Suéltame, Sophie, lo van a matar! —grité mientras ella me sujetaba. Quería salvarlo, ¡pero no me dejaban!
—¿Y qué? ¿Quieres que te deje ir para que te maten junto con él? ¡De verdad, Prisca! ¿Estás pensando con claridad ahora mismo? —dijo Sophie con enojo.
Le gruñí furiosa. ¡No lo entendía!
—No puedo dejar que muera, Sophie, no lo entiendes... no puedo perderlo —dije mientras lágrimas cálidas se acumulaban en mis ojos.
—Él no querría que fueras a rescatarlo, Prisca, y lo sabes. Especialmente