PUNTO DE VISTA DE MATTEO
El dolor en mi costado era ahora un ser vivo: un pulso constante y ardiente que me recordaba con cada respiración que seguía vivo, que seguía luchando, que seguía cazando.
Estaba desplomado en los restos de lo que alguna vez fue mi estudio. El aire estaba cargado del olor metálico de la sangre y el fuerte aroma del whisky derramado. La metralla del último asalto me había desgarrado como dientes, dejando una herida irregular que se negaba a dejar de sangrar por más veces