Como papá siempre hacía cuando yo era pequeña, olió mi cabello.
—Lamento que hayas extrañado a tu padre. Me alegra ver que te has convertido en una mujer hermosa, pero olvidaste tu hogar. Mi princesa —me atrajo hacia otro abrazo.
—Papá, estoy molesta contigo. No has pasado a ver cómo estoy en años. Tuve que seguir adelante sin mi amado padre. Extrañaba mi casa y el olor a sudor y sangre —dije mientras me sentaba en el trono. Me sentía poderosa y diferente, y no puedo creer que pronto seré la si