Los taladros zumbaban y el metal resonaba por la obra de la Torre Orión, haciendo eco en la estructura de acero a medio terminar. A la luz del día el polvo bailaba volviendo el aire nebuloso. Estaba dando una vuelta revisando las notas de la última inspección en mi portapapeles cuando escuché la conversación en voz baja.
Dos de los trabajadores estaban apoyados contra una pila de varillas de refuerzo junto al almacén de suministros. No miraban el andamiaje ni los planos. Sus ojos estaban puesto