La revelación golpeó a Vance, sacándole el aire directamente de los pulmones.
Silas no era solo un omega engañoso que había quebrantado la ley. No era simplemente un escándalo aleatorio salido de la nada.
Él era el omega. Él era aquel por quien Elara había desnudado su alma en la televisión nacional. Aquel por quien ella estaba dispuesta a quemar el país entero con tal de protegerlo.
—Tú... —respiró Vance, aflojando solo una fracción su agarre en las solapas de Silas mientras su cerebro luchaba