Vivir aquí con el rabino ha sido como un sueño para Susana; un sueño que nunca quiso terminar por la forma en que él la cuidaba. Cumplió su promesa con creces, tal como había dicho: le hacía el amor todas las noches, la rodeaba de ternura y también le daba regalos con lo que robaba del mercado. Aunque Susana siempre se sentía halagada por sus gestos, los regalos eran lo que menos le gustaban porque su madre siempre le había enseñado a no tomar nada ajeno. Pero el rabino no dejaba de robar, y po