Punto de vista de Alex
Damien pasó el domingo encerrado en su oficina de casa con Marcus y Victoria en llamadas de video.
Me mantuve al margen hasta las tres de la tarde, cuando salió con aspecto de no haber dormido. Probablemente no lo había hecho.
—Encontramos dos pagos más —dijo, dejándose caer en el sofá—. Ambos del último mes. Ambos a empresas fantasma que creíamos cerradas.
—¿Cuánto?
—Treinta mil en total. Lo suficientemente pequeños como para pasar desapercibidos si no los estás buscando