41. Oscuros Secretos
Demi estaba muy feliz en la residencia familiar de los Adams, yacía recostada en una tumbona mientras tomaba un sorbo de su bebida refrescante. —A esta hora ya el trabajo debe estar hecho, —ya veremos si le sigues gustando a Abel, después que tu reputación quede arruinada. Imaginaba con satisfacción la caída de la mujer que según ella; le había quitado a su hombre.
En ese instante entró Bruno a la mansión familiar de los Adams hecho una fiera, —¿donde está tu hija? bufó el hombre. —Bruno cálmat