36. La visita
En el estacionamiento del centro comercial, dentro de su auto de lujo estaba Demi, golpeando el volante y soltado todo tipo ofensas en contra de Alys.
—Esto no se va a quedar así, me la vas a pagar zorra, —Abel es mío y no me lo vas a quitar.
Marcó un número en su celular, la llamada se conectó y dijo —Es hora de poner el plan en marcha— y colgó.
—Está vez no te vas a escapar Alys Moore, afirmó con una sonrisa siniestra.
Entretanto, en la sala VIP de la tienda de joyas Abel y Alys obs