Un posible acuerdo.
En casa de los Villegas, el ambiente era tenso, Mónica, se llevó a la pequeña Victoria a dormir dejando a todos en la sala.
—Habla—le ordenó Arturo a Mauro.
Este apretó los puños, por el enojo que pausaba la forma en que Arturo le hablaba.
— Cuida tu forma de hablarme—le respondió Mauro.
—No me vengas con esas estupideces, no mereces más que te muela a golpe— Arturo se acercó a el de manera amenazante.
—Paren los dos, recuerden el porqué estamos aquí—les grito Emilia.
Todos se quedaron en silen