Rienda suelta al amor.
Ángela y Arturo estaban teniendo un momento muy apasionado, era obvio lo que sentían el uno por el otro.
David entró a la oficina como de costumbre, los vio, pero ellos estaban tan metidos en lo suyo que no lo notaron.
David volvió a salir con una sonrisa en su rostro sin ser notado.
—Debo asegurarme de que nadie los interrumpa—se dijo así mismo.
David observó todo el piso, por suerte yodos estaban concentrados en sus trabajos, pero de igual forma se quedó cerca para asegurarse que nadie interr