Los celos de Mauro.
Esa noche Ángela disfruto de la noche al lado de Arturo y su familia.
Al finalizar la velada se fue con Arturo a su apartamento.
—¿Te divertiste?—preguntó Arturo mientras aflojaba el nudo de su garganta.
—Mucho, pero me siento tan cansada—Ángela se dejó caer en el sofá y empezó a quitarse sus tacones.
Después de quitarse sus tacones, se puso de nuevo de pie y caminó hasta donde Arturo se encontraba.
Arturo sonrió, pues sabía que era lo que ella pretendía.
—Podrías ayudarme con el cierre de mi v