Hace cuatro años.
Snape.
—¿Cómo te sientes? —Pregunto nada más entrando en la habitación de enfermería. El día de ayer estuvo dormida y fue hace unas horas que despertó. Sin pedirle permiso, ni a ella, o a la enfermera, me acerco y tomo su rostro entre mis manos enguantadas, analizo sus ojos, que se ven normales, grandes, verdes y brillantes. Sus pómulos están bien, y sus labios…
Creo que me he desviado un poco. Mejor voy a lo importante: su semblante se ve mucho mejor que ayer. Ya no se ve pál